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viernes, 14 de septiembre de 2018

Escondido. Donde no estás o tal vez yo no quiera verte,  pero el viento me grita tu nombre,  un nombre que conozco pero que no pronunciaré en voz alta por miedo a que el cantar de las aves difumine tus letras.
Escondido,  pero no imaginación mía. He visto tus ojos, ese brillo que me devuelve la mirada hacia el mar que se extiende y sobre el que cae el sol. Así brillan tus ojos,  lo sé, los he visto, así brillo yo en ese reflejo de tus pupilas,  de la noche oscura que se ilumina con el color de una estrella que decide dormir.  Así relucen tus ojos,  muchas veces a mi espalda, observándome,  viendo cómo me caigo y me levanto después de pronunciar en un susurro desesperado y esquivo que no puedo más, pero las seis letras de tu nombre se pierden con la lluvia.
Escondido, pero no impasible. He visto tus manos,  esas manos que abrazan por la espalda sin esperar que mi niebla se disipe y pueda verlas, esas manos que secan lágrimas,  que toman las mías para señalarme algo bello,  aunque muchas veces las notas se pierdan en mi cabeza o los colores del cuadro se difuminen delante de mi y yo me quede ciega,  pensando que los dos únicos colores que existen son el blanco y el negro.
Escondido,  pero yo. Otra vez veo tus ojos,  ese espejo que devuelve una mirada a mis miserias renovada,  que no juzga, con una boca que pronuncia palabras que yo jamás habría podido decir de mí misma pero que son yo,  más yo que yo misma. Y cojo un cuaderno para escribirlss,  para adueñarme de ellas... Pero las olvido,  y me olvido de ti,  del motivo por el que decidí escribirlas... De la razón por la que las dijiste.
Escondido... No por mucho tiempo. Te encontré,  he viso tu rostro donde menos lo esperaba, de una manera que yo jamás habría querido, y mucho menos imaginada... No te escondías,  ahí estaban tus ojos, y tú... Hablandome de mi... Pero me cansé de jugar al escondite, porque aquí estás, solo abrí los ojos y me quedé maravillada por el amanecer,  por ese escondite de rayos que teñían los árboles del color que siempre deberían habe tenido.
Y al encontarte, me vi por primera vez.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Crecer

Es demasiado fácil desear decir adiós para lo que cuesta después desprenderse.  Me rio de los que sueñan con dejar el lugar donde una vez se encontraron con ellos mismos,  y lo hago porque no hay mayor manera de perderse que olvidar el origen,  que negar que los buenos y malos momentos que te condujeron hasta donde estás ahora existieron. Y lo peor es que el paso del tiempo no deja indiferente a nadie y lo que tanto han deseado llega a cunplirse, pero no resulta ser como lo habían imaginado.
      Quisiera volver a esos momentos en los que decía conocerme, en los que tenía claro cuál sería mi camino,  en los que la seguridad de un lugar conocido me permitía ser débil, dudar,  caerme y levantarme,  encontrarme y perderme.
      Desearía recuperar esa mano amiga,  esos enfados de sinceridad en lugar de las sonrisas hipócritas de quien querrá estar un paso delante de ti,  esos silencios cansados de "te apoyo" en todos los momentos en vez de conversaciones vacías que jamás podrán llenarme como aquellas ausencias de palabras que lo decían todo.
      En el cambio busco aquellos olores que me devuelven  lo que era, que me devuelven rostros en cuyas pupilas reflejé mis esperanzas,  amaneceres soñolientos pintados en un horizonte donde escribí mis historias,  paisajes que no podré mirar de una manera distinta.
      Reconstruyo mi puzzle de recuerdos para vivir un pasado que de sentido al presente y en cada rincón busco a esa niña que quería pintar la vida en letras de esperanza. Y no es  que haya perdido la alegría,  las ganas de volver a ver salir el sol después de la oscuridad,  es que simplemente,  el reflejo que veo tras el espejo cada mañana no se parece demasiado a lo que fui.
Tengo alegría y la libertad se refleja en mis pupilas,  pero me siento como una Eva expulsada del paraíso que se enfrenta al dilema de qué hacer porque lo que ella pensó que era su camino (hasta entonces vallado) no era más que un desvío largo pero necesario.
Si esto es lo que significa crecer,  preferiría haber continuado siendo niña en lugar de esperar con ansia el día de mi graduación para ver qué vestido me pondría,  habría disfrutado de cada noche en vela haciendo un trabajo o preparando un examen,  porque el tiempo psa muy deprisa y,  cuando comienzas a apreciar algo eso solo puede significar qur has empezado a perderlo.

Frase del mes

Frase del mes

Mi pequeña biblioteca

  • Alas de fuego. Laura Gallego
  • Alas negras. Laura Gallego
  • Crónicas de la Torre, el valle de los lobos. Laura Gallego
  • Crónicas de la Torre, la llamada de los muertos. Laura Gallego
  • Crónicas de la Torre, la maldición del Maestro. Laura Gallego
  • Crónicas de la torre, Fenris, el elfo. Laura Gallego
  • Cuatro muertes para Lidia. Enrique Páez
  • Donde los árboles cantan. Laura Gallego
  • Días de lobos. Miguel Luis Sancho
  • El Principito. Antoine de Saint-Exupéry
  • El diario de Ana Frank
  • El libro de los portales. Laura Gallego
  • El príncipe destronado. Miguel Delibes
  • Erik, hijo de Árkhelan, el ejército en la sombra. Miguel Ángel Jordán
  • Erik, hijo de Árkhelan, justicia y honor. Miguel Ángel Jordán.
  • Erik, hijo de Árkhelan.El amanecer del guerrero. Miguel Ángel Jordán
  • Hoyos. Louis Sachar
  • La crónicas de Narnia, el león, la bruja y el armario. C.S.Lewis
  • La mil y una noches
  • La tejedora de la muerte. Concha López Narváez
  • La vida es sueño. Calderón de la Barca
  • Las crónicas de Narnia, el caballo y el muchacho. C.S.Lewis
  • Las crónicas de Narnia, el sobrino del mago. C.S.Lewis
  • Niyura, la corona de los elfos. Jenny-Mai Nuyen
  • Uhlma, el ciclo de la fuerza. Miguel Ángel Jordán
  • Uhlma, el mundo de los sueños. Miguel Ángel Jordán
  • Una habitación en Babel. Eliacer Cansino

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