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miércoles, 25 de octubre de 2017

Crecer

Es demasiado fácil desear decir adiós para lo que cuesta después desprenderse.  Me rio de los que sueñan con dejar el lugar donde una vez se encontraron con ellos mismos,  y lo hago porque no hay mayor manera de perderse que olvidar el origen,  que negar que los buenos y malos momentos que te condujeron hasta donde estás ahora existieron. Y lo peor es que el paso del tiempo no deja indiferente a nadie y lo que tanto han deseado llega a cunplirse, pero no resulta ser como lo habían imaginado.
      Quisiera volver a esos momentos en los que decía conocerme, en los que tenía claro cuál sería mi camino,  en los que la seguridad de un lugar conocido me permitía ser débil, dudar,  caerme y levantarme,  encontrarme y perderme.
      Desearía recuperar esa mano amiga,  esos enfados de sinceridad en lugar de las sonrisas hipócritas de quien querrá estar un paso delante de ti,  esos silencios cansados de "te apoyo" en todos los momentos en vez de conversaciones vacías que jamás podrán llenarme como aquellas ausencias de palabras que lo decían todo.
      En el cambio busco aquellos olores que me devuelven  lo que era, que me devuelven rostros en cuyas pupilas reflejé mis esperanzas,  amaneceres soñolientos pintados en un horizonte donde escribí mis historias,  paisajes que no podré mirar de una manera distinta.
      Reconstruyo mi puzzle de recuerdos para vivir un pasado que de sentido al presente y en cada rincón busco a esa niña que quería pintar la vida en letras de esperanza. Y no es  que haya perdido la alegría,  las ganas de volver a ver salir el sol después de la oscuridad,  es que simplemente,  el reflejo que veo tras el espejo cada mañana no se parece demasiado a lo que fui.
Tengo alegría y la libertad se refleja en mis pupilas,  pero me siento como una Eva expulsada del paraíso que se enfrenta al dilema de qué hacer porque lo que ella pensó que era su camino (hasta entonces vallado) no era más que un desvío largo pero necesario.
Si esto es lo que significa crecer,  preferiría haber continuado siendo niña en lugar de esperar con ansia el día de mi graduación para ver qué vestido me pondría,  habría disfrutado de cada noche en vela haciendo un trabajo o preparando un examen,  porque el tiempo psa muy deprisa y,  cuando comienzas a apreciar algo eso solo puede significar qur has empezado a perderlo.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Dejando viejas historias

      Las personas cambian y, a medida que caminan, sus mochilas se llenan de experiencias nuevas y aprenden a desprenderse de aquello que ya no formará parte de ellas. Esto también ocurre a la hora de escribir. Los grandes viajes que hacía con mis libros cuando estaba empezando, esas historias que buscaba porque necesitaba vivir ya no son las mismas que escribo ahora.
      A veces la idea de cambio me aterra, siento que estuviera perdiendo una parte de mí que aún no debe marcharse. Siento que me traiciono a mi misma dejando en desuso viejas expresiones, temas que fueron el motivo por el que empecé a escribir...No estoy preparada.
    No podía tener el control de mis escritos cuando tenía doce años, y después de todo este tiempo sigo sin ser capaz de tenerlo. Quizá, el día que logre sacar adelante una historia tal como la había planeado, la escritura deje de tener sentido para mí y la abandone. Es por eso mismo que me da miedo mirar a mi yo del pasado, sentada en un sillón diez minutos antes de ir a clase y decirle que aquellas historias que le hicieron empezar a escribir no son las mismas que escribo ahora. Seguramente se sentiría traicionada o ni siquiera se lo creería.
      Pero no es algo que pueda controlar, al igual que tampoco sé si mañana me encontraré con tal o cuál persona. Las historias me buscan a mí, y hasta que no las escribo no me dejan descansar. Supongo que la vida real enriquece la del escritor, que los gustos evolucionan, el lenguaje se vuelve más certero y que los sueños, aunque aún permanezcan los castillos en el cielo de cuando era niña, se cumplen o surgen otros nuevos.
      Mi escritura se nutre de aquellos sueños (o pesadillas) que necesito contar para conservar mi cordura. Escribo por necesidad, porque no me imagino la vida sin un cuaderno y un boli en un bolso, necesito encontrar personajes en los lugares más inesperados, sentir que no estoy loca por querer salvar un reino que me he inventado, por imaginar que existen los ángeles (y los demonios), los elfos, los castillos, las misiones imposibles, los príncipes malditos, los villanos que puedan llegar a ser buenos... Eso no ha cambiado, y me reconforta verlo. Creo que lo único diferente es la forma en la que me asomo a la ventana de la vida y la observo.
      ¿Y que ocurrirá si cambio de manera radical de temas, de sueños, de personajes? ¿Debería considerarlo como una traición a esa niña soñadora o como su crecimiento personal?


Espero, pequeños unicornios, que hayáis disfrutado de la entrada. Ya sabéis que estaré encantada de leer vuestros comentarios y prometo no dejaros tanto tiempo sin mis delirios. ¡Nos vemos en la próxima entrada!



Frase del mes

Frase del mes

Mi pequeña biblioteca

  • Alas de fuego. Laura Gallego
  • Alas negras. Laura Gallego
  • Crónicas de la Torre, el valle de los lobos. Laura Gallego
  • Crónicas de la Torre, la llamada de los muertos. Laura Gallego
  • Crónicas de la Torre, la maldición del Maestro. Laura Gallego
  • Crónicas de la torre, Fenris, el elfo. Laura Gallego
  • Cuatro muertes para Lidia. Enrique Páez
  • Donde los árboles cantan. Laura Gallego
  • Días de lobos. Miguel Luis Sancho
  • El Principito. Antoine de Saint-Exupéry
  • El diario de Ana Frank
  • El libro de los portales. Laura Gallego
  • El príncipe destronado. Miguel Delibes
  • Erik, hijo de Árkhelan, el ejército en la sombra. Miguel Ángel Jordán
  • Erik, hijo de Árkhelan, justicia y honor. Miguel Ángel Jordán.
  • Erik, hijo de Árkhelan.El amanecer del guerrero. Miguel Ángel Jordán
  • Hoyos. Louis Sachar
  • La crónicas de Narnia, el león, la bruja y el armario. C.S.Lewis
  • La mil y una noches
  • La tejedora de la muerte. Concha López Narváez
  • La vida es sueño. Calderón de la Barca
  • Las crónicas de Narnia, el caballo y el muchacho. C.S.Lewis
  • Las crónicas de Narnia, el sobrino del mago. C.S.Lewis
  • Niyura, la corona de los elfos. Jenny-Mai Nuyen
  • Uhlma, el ciclo de la fuerza. Miguel Ángel Jordán
  • Uhlma, el mundo de los sueños. Miguel Ángel Jordán
  • Una habitación en Babel. Eliacer Cansino

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